Tu logo aquí, allá y acullá

El branding, es una actividad que no puedes dejar pasar, se trata de establecer una serie de valores y características bien definidas acerca de tu negocio para plasmarlos en un símbolo que integra tipografía, color y diseño; no creas que sólo estoy hablando de un logotipo, sigue leyendo y descubre qué más hay detrás.

Todos los negocios, improvisados o no, van desarrollando cierta reputación, por ejemplo hay quienes acuden con mayor frecuencia a una sucursal bancaria porque la cajera de la ventanilla es tremendamente amable y eficaz,  o qué me dices del puesto de antojitos que te mata porque simplemente tienen un sabor delicioso todas las cosas que venden ahí. Entonces, cuando la oportunidad aparece no dudas en recomendarlos. Es entonces cuando  te vuelves embajador de la marca, como dicen en las grandes ligas.

Pero no siempre se obtiene esta sensación de satisfacción, hay empresas que provocan un sentimiento contrario, eso pasa cuando algo sale mal en tu experiencia de compra: se tardaron, se equivocaron, no fueron amables, te cobraron mal, supo feo, lo que compraste se rompió, no sirve, está descompuesto, etcétera. Todas estas complicaciones generan reputación negativa y es potencialmente peligrosa para el negocio.

En este punto no importa si tu logo es simplemente genial, los pantones y la tipografía se van a segundo plano si simplemente estas ofertando un servicio o un producto que no satisface las necesidades de tu cliente y lo que es peor, lo hace enojar.

Tener contacto con una marca nueva es como conocer a alguien, la primera impresión se basa en cómo se ve, a qué huele, cómo habla, qué gestos tiene y a qué se dedica; interpola todo esto a tu negocio y piensa un poco más allá del logo, ¿Tus instalaciones se ven cómo quieres que se vean?, ¿El lugar huele bien? ¿Cómo es tu publicidad, en qué tono se diseña?, ¿Tus empleados se comportan de acuerdo a lo que quieres proyectar? ¿Está claro a lo que se dedican?

Resolver estas preguntas te ayudarán a encontrar si hay una verdadera integración entreidentidad e imagenen tu marca, tómalas en cuenta, y toma cartas en el asunto para lograr empatarlas. La clave está en practicar la congruencia y contar con los colaboradores correctos.

No hay moneditas de oro y siempre hay detractores, sin embargo pueden ser los menos si resuelves a tiempo. Todo lo anterior es lo más complejo del branding y lo más fácil consiste en contratar un buen impresor y unificar con tu marca (tanto como puedas) todo lo que se dirige a tus consumidores, desde la papelería y la página web hasta los uniformes, la publicidad y los vehículos utilitarios.

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